La Taberna del Alabardero nace en 1974 de la mano de Don Luis Lezama, personaje carismático donde los haya, que por aquél entonces procedía de Chinchón donde ejercía de cura. Su objetivo no era más que encontrar un lugar donde poder dar trabajo a jóvenes “maletillas”, aspirantes a torero que andaban más cerca de la exclusión social que de dicho éxito profesional. Es en ese preciso momento y con el lema “no dar peces, sino enseñar a pescar” donde comienza lo que hoy es el Grupo Lezama.

Su singular imagen es el resultado del transcurso de los años en los que ha sido punto de encuentro de políticos, periodistas o tertulianos, entre otros. Ha recibido la visita de la Familia Real y los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sus paredes están llenas de historia y de las fotos en las que figuran conocidos personajes del mundo de las artes, la cultura, el toreo y la política que relatan esa historia de más de cuarenta años.